𝑱𝒐𝒔é 𝑱𝒐𝒂𝒒𝒖í𝒏 𝒅𝒆 𝑶𝒍𝒎𝒆𝒅𝒐 𝒚 𝑨𝒏𝒅𝒓é𝒔 𝑩𝒆𝒍𝒍𝒐
El gobierno del Perú otorga espontáneamente a Olmedo el título de peruano de nacimiento el 15 de enero de 1825, y Bolívar en el mes de agosto del mismo año le confía a su Cantor una misión diplomática en Londres
Fue durante esa estadía en el viejo continente que el poeta y prócer ecuatoriano se junta con el poeta venezolano Andrés Bello, con una profunda amistad cuya nobleza y sinceridad nos fueron reveladas en las cartas cruzadas entre los dos amigos, y en los emotivos versos inspirados en Bello, quién estaba en Londres por el alejamiento de Olmedo el que se encontraba entonces en París.
Cañete nos comenta sobre esta amistad:
“Almas generosas nacidas para comprenderse y estimarse, el cantor de “La Agricultura de la Zona tórrida” y el de “La Victoria de Junín”, tan pronto se conocieron, se unieron en un afecto íntimamente cordial, como Goethe y Schiller en Alemania; estos dos genios engrandecidos por la gloria bajo la influencia fecunda del sol ardiente de los trópicos apenas se pusieron en amistad fraternal, atraídos el uno al otro por la comunidad de origen, de lengua, de tendencias y de gustos.
Sacerdotes del mismo culto, apasionados por el mismo ideal, hábiles para hacer abrirse las flores poéticas de un aroma igual o parecido, penetrados del mismo sentimiento, extranjeros a las miserias de la envidia, les basta con algunos días de frecuentarse para considerarse como amigos íntimos de toda la vida.
Ansiosos de estrechar cada vez más el lazo de un afecto mutuo y desinteresado que los había unido enseguida, aprovecharon la ocasión que les ofrecía el crecimiento de la familia de Bello con el nacimiento de un hijo… para que Olmedo, sosteniéndolo en las fuentes bautismales añadiera así, a la calidad de amigo, el parentesco espiritual que resultaba”.


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