¡𝑯𝒐𝒍𝒂! 𝒂𝒎𝒂𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝑮𝒖𝒂𝒚𝒂𝒒𝒖𝒊𝒍𝒆ñ𝒂
MONUMENTO A LA FRAGUA DE VULCANO
En este recorrido histórico me encuentro en las afueras del Palacio Municipal, en la Plaza de la Administración del lado de Clemente Ballén y el Malecón 2000.
Aquí reposa uno de los monumentos más icónicos de Guayaquil, lo conocemos como la Fragua de Vulcano que simboliza la reunión de los Próceres guayaquileños para lograr la independencia de la Corona Española. ¿Pero qué les parece si rememoramos tal acontecimiento histórico?
Para inicios del siglo XIX la Corona española estaba en total decadencia, la mala administración política y económica de las autoridades habían creado ya, un enorme descontento en los habitantes de Guayaquil, que no pasaban para la época de unos 20 mil habitantes. Y si a esto le agregamos el trato despótico, cruel, y abusivo de las autoridades españolas contra los habitantes, no sería raro que el pueblo se levante contra el tirano opresor. Si bien es cierto, había personas que gustaban de ese modelo de administración, pues como es evidente tenían privilegios, la gran mayoría era el pueblo sufrido por las injusticias de este imperio que los venía oprimiendo durante tres siglos.
Es así que un complotado grupo de hombres guayaquileños se reunieron en la casa de don José de Villamil y de doña Ana Garaicoa con ocasión de una fiesta en honor a la señorita Isalelita Morlás [imagen]. Esta jovencita era hija del Tesorero del Cabildo guayaquileño don pedro Morlás. Transcurría el 1 de octubre de 1820.
En dicha fiesta, mientras todos bailaban, José de Antepara en un cuarto aparte, reunió a los más notables guayaquileños que tenían ese espíritu independentista, cuyos nombres los mencionaré luego. A esa reunión, Antepara la llamará Fragua de Vulcano, en representación al dios romano del fuego y el metal. Si, aquí se estaba fraguando el fuego de la libertad, esas almas ardían en ánimos por obtener la anhelada separación contra la Corona.
Como es lógico, las reuniones se repetirían bajo el velo del silencio, pues Guayaquil estaba fuertemente protegida por las autoridades militares españolas quienes después de aquel acto insurrector del 10 de agosto de 1809, reforzaron las seguridades tanto por tierra como por mar. Con 600 hombres del Granaderos de reserva, 200 de la Infantería de Milicias, 150 del Batallón Daule y 7 cañoneros en el río con 350 soldados, ocasionaban miedo y desánimo ante la idea de cualquier acto de sublevación. Así que la guerra no era el método más apropiado, otra sería la solución, mucha más estratégica y de inteligencia, es así que convencieron a los altos mandos militares [no todos accedieron] sino solo aquellos de los que se tenía noticia que estaban inconformes con las autoridades españolas, a prometerles aumentos tanto en salarios como en rangos militares.
Y así, aquella mañana del 9 de octubre de 1820, se llevó a cabo la gesta independentista, proclamando a José Joaquín de Olmedo por voto del pueblo y militar, el Jefe Supremo Civil del naciente Estado al que llamarían Provincia Libre de Guayaquil. Redactando el 8 de noviembre, el Reglamento Provisorio Constituyente. De esta manera, era Guayaquil y toda la región del Litoral con excepción de Esmeraldas, el primer territorio de lo que hoy es ecuador, en ser libre de la Corona española.
Este monumento que conmemora dicho acto fue inaugurado el 25 de julio del 2005, día en que se conmemoraba la fiesta del Santo Patrono de la ciudad de Santiago de Guayaquil y de su último reasentamiento. Estuvo presente el Presidente de la República y el Alcalde de la ciudad Jaime Nebot. la obra fue hecha por el eminente escultor español Víctor Ochoa.
En el monumento podemos notal con facilidad a José Joaquín de Olmedo de pie. Al lado izquierdo de él tenemos: Luis Urdaneta, Miguel de Letamendi León de Febres-Cordero, Gregorio Escobedo y Antonio Elizalde. Del lado derecho tenemos a: Luis Fernando Vivero, Lorenzo de Garaicoa, José de Villamil, Francisco María Roca, Rafael Ximena, José de Antepara y Francisco de Paula Lavayen.
Como una pequeña nota diré que, en el monumento del lado derecho de Olmedo justo donde esta Claudio María Roca vemos el símbolo masónico de la escuadra y el compás. Esto se debe a que los masones por decenas de años han infundido la errónea historia de que la gesta libertaria fue obra de sus antepasados masónicos.
Es más, cada 9 de octubre a las 5 de la mañana cuando festejamos La Aurora Gloriosa, gestionada por la Fundación Bienvenido Guayaquil, ellos asisten con sus mandiles y vestimentas masónicas.
La realidad histórica es que la independencia no fue obra de la masonería, cosa aparte es que en ella hubo no muchos personajes de esta Orden, pues, la gran mayoría no lo fue. Una cosa son las Logias masónicas y otras, las Logias patrióticas, ésta última era la causa verdadera de la independencia. Espero os haya gustado este recorrido.
De esta manera, el monumento a la Fragua de Vulcano y la Casa de Villamil es honra para Guayaquil y la Patria.
𝑬𝒍 𝑯𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂𝒅𝒐𝒓 𝑮𝒖𝒂𝒚𝒂𝒒𝒖𝒊𝒍𝒆ñ𝒐



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