"El Señor Olmedo ha sabido llevar hasta el sepulcro la noble misión de su vida pública, la misión noble de servir a la Patria con provecho de ella y con lauro de su reputación. los primeros días de su juventud fueron los primeros días de la historia de nuestra redención política... en la postrimera estación de su noble existencia, cuándo ya la mortífera enfermedad pronosticaba cercana muerte , le hemos visto abajarse del lecho del dolor, y reanimándose con la grandiosidad de la idea de rescatar su patria del poder de la tiranía, ponerse a la cabeza de los libres, asistir a los reales del pueblo, y animar con su ejemplo y con el mágico poder de su elocuencia a los que peleaban por rendir el ejército extranjero que invencible se creía; le hemos visto en el solio de la autoridad popular dirigiendo con serenidad y hasta con dulzura la nave del Estado sacudida por recias tempestades y en peligros de hundirse para siempre en el abismo de sangre; le hemos visto llevar personalmente e...