¿CÓMO ERA FÍSICAMENTE JOSÉ JOAQUÍN DE OLMEDO? ¿SABÍAS QUE TENÍA BARBA?
Por. Víctor Gamboa Delgado
Miembro del Club de Historia del Archivo Histórico del Guayas
Magdalena, hermana muy amada de nuestro ilustre poeta y prócer Dr. José Joaquín de Olmedo, le pidió que se retratara en versos, en primera instancia Olmedo se resiste, ese no es su estilo, eso lo demuestra claramente el poema en su inicio:
¡Qué dignos son de risa
esos hombres soberbios,
que piensan perpetuarse
pintándose en los lienzos!
De blasones ilustres
sus cuadros están llenos,
de insignias y de libros
y pomposos letreros.
De este modo ellos piensan
que sus retratos viejos
serán un gran tesoro
a sus hijos y nietos,
y que todos los hombres
del siglo venidero
su arrugada figura
mirarán con respeto.
¡Oh, cómo se disipan
esas torres de viento!
Tú alguna vez me viste
reírme de mi abuelo
con su blonda peluca
y sus narices menos.
Sin embargo, Olmedo tuvo que ceder ante las pretensiones de su amada hermana, así lo deja saber cuando escribe:
¡Cuán duro es retratarse,
y más cuando uno es feo!,
por ti hago el sacrificio.
Lo mandas; te obedezco.
Olmedo nos cuenta que su aspecto físico era el siguiente: medía un metro sesenta y dos centímetros (1, 62 cm), no era ni gordo ni flaco, el color de su cabello no era ni rubio ni negro, pero era lacio y dócil. sus cejas muy pobladas, y sus ojos, que a su juicio, era su mejor atractivo, "ni muy grandes, ni chicos, ni azules, ni muy negros, ni alegres, ni dormidos, ni vivos, ni muy muertos".
Su nariz muy grande sin complejos lo dice, y de boca pequeña pero de labios no muy delgados. su dentadura, blanca como su alma. Resalta las señales ocasionadas por la viruela que le afecto de niño, su tes de piel ni muy blanco ni muy prieto, de frente muy ancha.
Algo curioso es que Olmedo se retrata con barba aguda y fina, que dicho sea de paso, es su atractivo masculino. digo que es curioso, porque la iconografía tradicional retrata a Olmedo imberbe, cuando no es así, tampoco es como lo dice Luis Andrade Reimers en su obra "Olmedo El Estadista", Pág. 32 donde manifiesta que Olmedo se autoretrata con !abundante barba", pues el poema no deja dudas que, si bien es cierto tenía barba, ésta no era abundante.
Olmedo, posteriormente empezará a retratar su cuerpo:
No es largo, ni encogido,
ni gordo mi pescuezo:
tengo algo anchos los hombros
y no muy alto el pecho.
Yo no soy corcobado
mas tampoco muy tieso;
aire de petimetre
ni tengo ni lo quiero.
La pierna no es delgada,
el muslo no es muy grueso,
y el pie que Dios me ha dado
no es grande ni pequeño.
Nos enseñará dos aspectos palpables en su vestimenta, una es el color negro, cuyo color refleja su sentimiento de luto ante la ausencia de su amada hermana. También se colocará una banda celeste cruzada por su pecho, ilustre insignia de su colegio. Ya sabemos que esta banda celeste no representa en sí, la bandera de Guayaquil como quizá muchos creíamos, sino más bien, la banda de su colegio.
“Este es, pues, mi retrato, el cual queda perfecto” …
José Joaquín de Olmedo
El Padre de la Patria

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